El dióxido de carbono es a presión atmosférica un gas inerte, incoloro, inodoro casi 1,5 veces más denso que el aire. Se almacena en forma líquida bajo presión.

El dióxido de carbono extingue el fuego reduciendo la cantidad de oxígeno en la atmósfera, hasta un punto que no pueda existir combustión Reduciendo el contenido de oxígeno del 21% que hay en la atmósfera hasta llegar a un 15% , aunque en los casos reales se reduce más la concentración de oxígeno. En algunas aplicaciones el efecto de enfriamiento del CO2 puede ayudar a la extinción.

El dióxido de carbono puede ser no efectivo en fuegos de materiales como hidruros de metal, metales reactivos como el sodio, potasio, magnesio, titanio y zirconio, y productos químicos que contengan oxígeno disponible para la combustión, como el nitrato de celulosa.

El dióxido de carbono es efectivo para fuegos eléctricos. 




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